domingo, 1 de marzo de 2015

El nuevo traje del Presidente

Claro que el Presidente sigue siendo un hombre humilde, modesto, ahorrador y sencillo, que puede dar consejos de austeridad hasta al Papa. Un digno representante de las clases más desposeídas, vilipendiadas y oprimidas de nuestra sociedad. Lo que sucede es que sus gustos han variado un poco, sólo un poco: ahora no va a pie o participa en largas marchas, ahora viaja en un automóvil Lexus que vale más de 100 mil U$; no viaja en vuelos comerciales o avionetas como antes, viaja en un avión privado que cuesta 42 millones de U$; no sueña con el espacio sideral, compra un satélite ciego por 305 millones de U$; no quiere vivir en el histórico pero pequeño Palacio Quemado, se construye un nuevo palacio a su medida por 33 millones de U$; no toma cerveza o chicha como acostumbraba, toma Jhonny Walker etiqueta azul que cuesta 250 U$; no escucha música popular por radio, ahora son los Kjarkas quienes se lo cantan personalmente; no se posesionó simplemente, se gastaron 3.5 millones de B$; no usó su famosa y acostumbrada chompa de polyester con franja que tanto revuelo causó en Europa, usó un traje completo de lana de vicuña que costó 28 mil B$. Son sólo pequeños detalles, bagatelas, nimiedades atribuibles al poder irestricto; por lo demás todo sigue igual: el mismo discurso, los mismos reclamos, las mismas promesas, las mismas necesidades, nada ha cambiado sustancialmente, es la misma persona, ¿alguien puede dudarlo...?

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