miércoles, 4 de febrero de 2015
Altiplano Express de Juan de Recacoechea
Ambientada a finales de los años cincuenta esta interesante novela del escritor boliviano Juan de Recacoechea transcurre dentro del tren Arica-La Paz, durante su trayecto desde los 3600 mts. de la altiplanicie paceña hasta la costa chilena. Dentro de los vagones se entremezclan una serie de personajes muy bien concebidos y descritos por el autor con nombres tan singulares como Giuletta, Petko, El Marquez, Alderete, Carla Marlene, Durbin, Doña Clara, Quispe, entre otros, junto al personaje principal, el joven Ricardo. Los personajes son una variada muestra de las distintas clases sociales bolivianas en general y paceñas en particular, están los viajeros que representan a las clases acomodadas o pudientes de la sociedad quienes viajan a la costa para descansar o vacacionar, otros para hacer negocios de importación y exportación, y otros simplemente para fugarse, a como dé lugar, de la realidad nacional por disímiles motivos. Los niveles sociales están muy bien retratados, las costumbres, las frases hechas, los lugares comunes de la clase alta, de los extranjeros pudientes y sus relaciones con el poder, los nuevos ricos y sus aires de suficiencia, el racismo omnipresente en nuestra sociedad se manifiesta también en ese microcosmos sobre ruedas.
Amor, odio, desprecio, racismo, clasismo, venganza, sensualidad, sordidez, violencia, ternura, son sentimientos que se van mezclando en la acertada narración de Recacoechea, quien no escatima adjetivos ni vulgaridades convencionales para darle un adecuado toque de informalidad al texto. Destacan también el humor en muchos pasajes y, en algunos casos, el humor negro que el autor utiliza de una manera natural sin que se lea como algo sobrepuesto o como un mero adorno. Los diálogos extensos entre varios personajes son un logro del autor que los trabajó detenidamente, por lo leído. Como toda novela negra lógicamente existe un asesinato en medio de la trama y muchos tienen los suficientes motivos para realizarlo, pero el desenlace no puede más que sorprender hasta al más perspicaz lector.
La novela, además, describe muy bien los paisajes altiplánicos, montañosos, desérticos y costeros, por donde transcurre pesadamente el tren expreso, dichas descripciones añaden un toque estético muy bien logrado por el autor en todo momento. Llena de aciertos más que de errores, como el no mencionar qué sucedió con algunos personajes al final de la trama (con la llegada del tren a Arica), esta novela tiene todos los méritos para ser leída con mucho entusiasmo en algunas sentadas y ser apreciada, por méritos propios, como una obra sin duda inolvidable.
La Paz, 04-02-2015
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