martes, 14 de abril de 2020
1917
Si no la vieron, se las recomiendo. Es de aquellas películas que desde os primeros minutos adviertes que está bien dirigida: el manejo de la cámara, los tiempos y los personajes. La historia es simple: dos soldados tienen que llevar un mensaje crucial al frente de batalla dónde se encuentra, además, el hermano de uno de ellos. El notable director inglés Sam Mendes vuelve a mostrar, una vez más, sus grandes cualidades como artista en la narración visual, con tomas y escenas sorprendentes, precisas, cuidadas, intrigantes, que mantienen un suspenso casi interminable dejando al espectador literalmente en vilo; sin descuidar, en lo más mínimo, la belleza estética de las imágenes en movimiento y locaciones. Los actores, quienes hacen bien su trabajo, son casi secundarios en este caso ante la fuerza de la narración y el ritmo visual que le impelió el director (recreando la crudeza de la guerra), con un uso máximo del Steadicam (estabilizador de cámara) con tal maestría como lo hiciera su más que evidente maestro Kubrick. Todo lo cual nos recuerda que el buen cine debe entretener en serio sin grandilocuencias visuales y actorales innecesarias. Gran película, memorable sin duda...
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