martes, 17 de septiembre de 2013

El Círculo de Viena y Kurt Gödel

“Nihil est in intellectu, quod non prius fuerit in sensu.” Máxima del Empirismo Sus orígenes El Círculo de Viena surgió a principios de la década de 1920 a 1930, cuando Moritz Schlick, en torno del cual se agrupó, llegó de Kiel para ocupar la cátedra de Filosofía en la Universidad de Viena. En el ámbito filosófico sus principales miembros fueron, además de Schlick: Rudolf Carnap, Otto Neurath, Herbert Feigl, Friederich Waismann, Edgar Zilsel y Víctor Kraft. En el ámbito científico y matemático: Philipp Frank, Karl Menguer, Hans Hahn y Kurt Gödel. Al principio se constituía más bien en un centro de reunión que un movimiento organizado. Al advertir que tenían un común interés en un conjunto de problemas y una actitud común hacia ellos empezaron a reunirse regularmente, hasta que en 1929 publicaron el manifiesto denominado: “El punto de vista científico del Círculo de Viena”. Dicho manifiesto era una exposición breve de la postura filosófica del grupo y una reseña de los problemas de la filosofía, las matemáticas, las ciencias físicas y sociales que les interesaba principalmente resolver. Fue escrito por Carnap, Neurath y Hahn, y es muy importante porque muestra cómo se situaba el Círculo a sí mismo en la historia de la filosofía y el pensamiento en general. El ataque a la metafísica Consideraban que si la filosofía era una rama auténtica del conocimiento debía alejarse de la metafísica, ya que muchas obras podían tener cierto mérito poético o que expresaban una actitud estimulante ante la vida, pero aun así no expresaban nada que fuera verdadero o falso y, por lo tanto, no podían aportar algo para aumentar el conocimiento. Sus postulados principales a) La concepción científica del mundo: su meta es lograr la ciencia unificada, es decir lograr conciliar los resultados de los investigadores individuales con los demás campos de la ciencia. b) La tarea del trabajo filosófico consiste en la delucidación de problemas y enunciados y no el la formulación de enunciados filosóficos propios. c) El método de elucidación es el análisis lógico. d) La concepción científica del mundo solamente conoce enunciados experimentales sobre objetos de todo tipo y los enunciados analíticos de la lógica y la matemática. e) No existe ninguna filosofía universal o fundamental que se encuentre por encima o aparte de los diferentes campos de la ciencia experimental. f) Se trata de trabajar con confianza y barrer los escombros ancestrales de la metafísica y la teología. Kurt Gödel en el Círculo de Viena Hacia 1925 o 1926, Gödel conocerá a Hans Hahn, un matemático interesado en cuestiones de fundamentos y de filosofía de las matemáticas que será su introductor en el seminario de Moritz Schlick –cuna del Círculo de Viena–, y su director de tesis. Seguirá también cursos de Heinrich Gomperz sobre historia de la filosofía. Por otro lado, a juzgar por los registros de la Biblioteca de la Universidad, empieza a alternar las lecturas de filosofía con las de Lógica: entre el verano y otoño de 1928, el joven Gödel parece moverse desde los temas matemáticos tradicionales hacia las cuestiones de lógica y fundamentos; por entonces, se hace con un ejemplar de los Principia Matemática de Russell y Whitehead. Los estímulos culturales e intelectuales de la Viena de los años 20 no se limitaban al recinto universitario. Gödel, durante el curso 1925-26, asistió al seminario de Moritz Schlick en torno a la Introducción a la filosofía matemática de Russell, quizás por invitación o mediación del que será su mentor, Hans Hahn, dado el acceso restringido a estos seminarios. Estos seminarios, que luego se institucionalizarán como Círculo de Viena -a partir del manifiesto La concepción científica del mundo firmado en 1929 por Carnap, Neurath y Hahn–, le permitirán entrar en contacto y discusión con Carnap, Feigl y Menger, en particular, de 1926 en adelante. Su platonismo El platonismo de Gödel plantea diversas cuestiones. En el aspecto biográfico, en 1974, Gödel recordaba que su conversión al platonismo matemático databa de 1925, un año antes de relacionarse con los descreídos del Círculo de Viena. Es cierto, según él, que a finales de los años 20 y principios de los 30, Gödel ya se oponía a la idea de que la matemática fuera sintaxis del lenguaje y creía que esta concepción carnapiana era refutada por sus resultados. Sin embargo, su primera declaración franca de una concepción platónica de los objetos matemáticos data de su trabajo de 1944, La lógica matemática de Bertrand Russell, así como declara su decidida oposición al nominalismo y convencionalismo vienés en la conferencia Gibbs (1951). Sus propuestas positivamente platónicas se irán concretando en el curso de los años 50 y 60, hasta su formulación en el trabajo sobre el problema del continuo en Cantor (1964). Su acercamiento a la fenomenología Gödel parece sugerir (como un ideal) que deberíamos animarnos a usar el método fenomenológico, formulado por Edmund Husserl, para descubrir los axiomas por los conceptos primitivos de la filosofía. La fenomenología, advierte Gödel, regresa a los fundamentos de nuestro conocimiento, al proceso de cómo nosotros formamos el conocimiento y descubre lo que nos es dado desde el interior. Su lectura de Kant El artículo titulado, Algunas observaciones sobre la relación entre la Teoría de la Relatividad y la filosofía kantiana, deja ver algunas reacciones interesantes de frente a la filosofía crítica de Kant. El artículo de Gödel comienza por advertir que él no se considera un partidario de la filosofía kantiana en general. Pero sostiene que únicamente en un punto existe una contradicción real entre la teoría de la relatividad y la filosofía kantiana, a saber, la opinión de Kant según la cual la descripción del mundo dada por las ciencias naturales debe necesariamente detenerse ante las formas de nuestra percepción sensorial y no puede hacer nada más sino establecer relaciones entre apariencias en el interior de esta estructura. Su pensamiento filosófico En su obra: El desarrollo moderno de los fundamentos de las matemáticas a la luz de la filosofía, Gödel comienza por dividir las visiones del mundo o “Weltanschaungen” de acuerdo a los grados de afinidad o distancia con respecto a la metafísica o a la religión. Este ejercicio lo lleva a proponer la siguiente disposición en dos grupos: escepticismo, materialismo y positivismo de un lado; y espiritualismo, idealismo y teología del otro. El esquema le permite hablar de las visiones de izquierda y de derecha respectivamente. Apriorismo y optimismo son rasgos de las visiones de derecha, en tanto que empirismo y pesimismo lo son de las visiones de izquierda. Las matemáticas, según él, se han caracterizado siempre por una tendencia inamovible hacia la derecha. Gracias a ello, y por tratarse de una ciencia a priori, supo mantenerse ajena al espíritu de la época.

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